7/10/08

Carta contra la indecisión... Por Sebastián Ormeño

y que diré te? si todo lo que tengo para mostrarte ya lo viste.

estamos juntos... algo, algo... así como perdidos...


y no sé si yo a tu derecha o a tu izquierda o vos a mi izquierda... o... qué importa si; izquierda y derecha no tiene sentido
Cuando no se sabe dónde, dónde se está...



pero sé que somos, sí... Artistas en potencia, aMor, Pero 20$ solidarios obligatorios, obligatorios solidarios, en acto... y no sé cuánta burocracia de alumno que nunca va a egresar, que estudia en un lugar donde 180 días duran años... o se lee Perpetuo donde se dice Normalizador... y dije alumno... que sé que quiere decir Sin-Luz y yo con tantas ganas de Brillar... y yo sé que vos también...

por eso estamos acá... Para aprender a brillar...

y alguien susurró...
Nuestros actos se ligan a nosotros como el fulgor al fósforo, nos consumen, es cierto, pero nos dan nuestro esplendor...

y Otro cantó:
por un fuego que no des a tiempo puede no salir el sol...

y yo les creo y creo que podemos encontrarnos y reconocernos y que...

Somos... somos lo que hacemos con lo que nos hicieron y que...

somos lo que hacemos para cambiar lo que somos...

y acá es donde te invito a arder un poquito... a pelearla sin dar ni un grito exagerado...

quien quiera que seas te buscaré para volar a tu lado...

y no retroceder ni un milímetro ganado...

Un antecedente de la organización estudiantil en el Instituto


“Lo que va a pasar hoy pasó hace tanto”... se hace difícil tratar de poner en palabras un poco de todo esto que nos está movilizando. Quisiera poder explicarlo a la gente que me pregunta “¿De qué se trata esta movida?” “¿Qué están pidiendo?” “¿Es un centro de estudiantes?” “¿Es contra alguien en particular?”. Y las respuestas nunca son blanco o negro. Demasiados matices que más que aclarar oscurecen un panorama por demás sombrío para quien no tiene de primera mano lo que debería tener: información.

Conozcamos algún antecedente. En el año 2004, un grupo (otro grupo) de estudiantes empezó a juntarse a raíz de la inquietud generalizada por el desconocimiento (el mismo desconocimiento de hoy) sobre la situación, básicamente administrativa, que se presentaba en el Instituto en ese momento. La movida comenzó con un par de reuniones en la biblioteca del Instituto y algunas reuniones en el canalito, donde se charlaba, se comentaba a grandes rasgos lo que cada uno sabía, escuchaba y pensaba, y se proponían otras reuniones, con el mismo fin: informarse. Una primera acción fue la de pedir una reunión con el Rector Normalizador a fin de poder charlar sobre estas cuestiones, que él mismo nos diera una explicación y de esa manera conseguir información de primera mano que pudiera aclarar nuestras dudas. La respuesta fue peor de la que esperábamos: no hubo ninguna. Las dos cartas que se mandaron (la segunda tenía fecha de hace casi 4 años, un 8 de octubre) nunca recibieron ni siquiera un “visto”. Esta falta de respuesta, más el alejamiento de algunos de los coordinadores de esa primera movida hacia otros lugares de estudio, hizo que nuestras acciones terminaran diluyéndose entre la indiferencia externa y el cansancio propio de querer mover paredes con la mano.

Hoy, cuatro años después, un movimiento similar está tomando aquella posta y renovando esfuerzos con sangre nueva: gente que quiere y sabe cómo armarse de argumentos que convenzan y presionen sobre los directivos, que tienen que hacer que la situación se normalice, en el sentido legal del término. Y paso a explicarme:

En aquel momento, el grupo de estudiantes exigía que se diera finalmente el proceso de normalización del Instituto. Esto suponía realizar las gestiones debidas para que el antiguo INSA (Instituto Nacional Superior de Arte) fuera de hecho el IUPA (Instituto Universitario Patagónico de las Artes), como ya lo era en papeles, exactamente desde el 10 de marzo de 1999 con la promulgación y publicación en Boletín Oficial de la ley Nº 3283. Dicho proceso contemplaba, entre otras cosas, la designación de cargos docentes por concurso, razón por la cual, TODA la planta docente en su momento debió firmar la renuncia a sus cargos y aceptar un contrato temporal hasta que se realizaran los concursos correspondientes para titularizar las horas en un marco de validez legal. De esta forma, además, se evitarían las designaciones a dedo. Por otra parte, los nuevos programas y planes de estudios de las carreras de todas las escuelas debían presentarse ante los organismos pertinentes para su acreditación y validación, luego debía conformarse un claustro docente, un claustro de egresados, un claustro de alumnos y demás, para que pudiera constituirse el consejo académico del Instituto y así poder llevar a cabo... la elección democrática de un nuevo Rector. Y aquí (no hace falta aclarar más) empezaba el problema para el Rector Normalizador, que veía en esto el fin de su período a la cabeza del Instituto, con lo que sus funciones se limitarían solamente a la presidencia de la Fundación Cultural Patagonia.

Creíamos que esa era la razón por la cual el proceso de normalización no se llevaba a cabo. Creíamos, pero nunca tuvimos la certeza tampoco.

Hoy la situación es distinta, porque el paso del tiempo no hizo sino empeorar las cosas: el incumplimiento de las reiteradas prórrogas para la normalización nos condujeron a una especie de “ultimátum” legal que intenta poner límites a esta forma de funcionamiento institucional. Si no se hace nada al respecto, es probable que las autoridades recurran a acciones peores que, en última instancia, se sabe, llevarían al cierre de la institución.

¿Por qué es importante seguir con esta movida? Porque como habrán visto, en este escrito traté de plasmar TODO lo que sabíamos en ese momento... y sin embargo quedan demasiadas dudas en el medio, que aún hoy no están aclaradas. El apoyo de todos ustedes, que leen, firman, apoyan, alientan, nos informan, nos aconsejan y nos sugieren futuros planes de acción, nos dan ánimos para seguir en esto que es básicamente defender nuestro derecho a la información, y pelear por un Instituto que funcione como debe, y que albergue en su increíble infraestructura, motivo de orgullo de toda nuestra comunidad, una casa de altos estudios que siga formando a los grandes artistas que forma, pero en un contexto de reconocimiento legal a nivel nacional, que sea un motivo más de orgullo para nosotros, y un motivo menos de preocupación.
Facundo Catalan